sábado, 25 de febrero de 2012

Ser artista incomprendido.

Soy descendiente de una familia de prolíficos hombres de ciencia, las comidas de los domingos o las reuniones festivas están llenas de comidas sanas y palabras complejas, hombres con lentes y mujeres delgadas, conversaciones de química, física y matemáticas nunca faltan. Es por eso que cuando empecé a crecer mama grito: ¡Esta descompuesta!.

Pobre mujer, una de las mas importantes y destacadas investigadoras en el campo de la física, premiada con cosas que no podría nombrar porque jamas me intereso, me trajo de cumpleaños numero 10 un microscopio que yo ocupaba poniendo mis libros para ver el papel mas a detalle, el numero 11 fue mas ingenioso, después del pastel de durazno con manzana abrí la caja y era un set de laboratorio para pequeños que yo fielmente uni con pegamento para crear algo muy similar a una nave espacial, cada cumpleaños era una batalla campal ella empeñada en mostrarme el noble camino de la investigación y yo tan noble sin camino. Pobre mujer, que parió a una artista.

Después de los 15 la casa era un caos yo conocí a García Marquez cuando ella me quería mostrar a Tesla, yo no podía dejar de dibujar cuando ella me gritaba ¡Tarea!, yo que no entendía lo mas mínimo de su profesión cuando ella no veía ninguna en mi futuro. Las navidades eran todas iguales yo en mi habitación que solo bajaba a cenar  porque no tenia nada de que hablar con nadie, sentada en el patio leyendo mientras mi primo Nicolas explicaba el mecánico y triste funcionamiento de una planta a los mas pequeños. Pobre -pensé- si supiera que esa flor tiene mas vida que el y sobre todo que su vida es mas hermosa y mas sutil. Los odiaba en el fondo -o tal vez no tan en el fondo- volvían lo mas hermoso en una simple explicación. La maravilla de la vida para ellos se convertía en palabras catalogadas, y para mi que mi vida se veía a futuro como revolución y movimiento, como estetica y arte, me daba terror saber como me veían ellos. 

Llego el momento decisivo mi entrada a la universidad, mama estaba aterrada porque sabia que escogería lo que ella llama una carrera sin futuro, que seguramente viviría entre liberales, promiscuos y holgazanes jóvenes, que mis visitas a casa por aquello de la falta de conversación serian poco constantes y lo peor que por fin seria una artista con toda esa libertad y esa soledad que pone a prueba la mente para retorcer la realidad y crear un concepto.

Sucedió que entre a la universidad de Artes y empaque mis cosas, libros y novelas que se desparramaban de las maletas dejando citas en el piso, todos mis discos que dejaban un leve susurro de sonido en la gaveta, mi ropa , solo la necesaria porque seguro podría comprar otras cosas estando allá y llegar totalmente diferente en esas esporádicas visitas, mis juguetes porque no podía dejar de sentirme niña, y no quise quitar nada de la decoración para sentirme un poco a gusto cuando me encontrara de regreso. Las nubes pintadas en el cielo razo y las naves colgadas con hilos transparentes junto a los papeles brillantes que simulaban ser estrellas, el bote de basura de pingüino y el closet pintado como barra de chocolate, las sabanas de Dalí y los cuentos de Cortazár. Me despedí, no hubo nada memorable en ello, el abrazo, las recomendaciones las incomodidades disfrazadas de sonrisa. 

Cuando me fui, mama entro en mi habitación se acostó en la cama a contemplar todo y soltó unas lágrimas que impregnaron mi almohada, ese día mi mama entendió que la tristeza y el corazón no son simplemente situaciones físicas con efectos químicos, ese día junto conmigo mama se volvió una artista, pobre mujer.

[Pequeño cuento, espero lo disfruten.]

2 comentarios:

  1. Excelente, con algunos errores sintacticos, pero me encantó, es un buen comienzo, hay que seguir escribiendo, siempre, todo el tiempo.

    No te olvides de colocar comas y puntos para darle sentido a la lectura.

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  2. Que bonito cuentas tu cuento,a veces hasta yo soy incomprensiva conmigo, un abrazote.

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